Le Gros Chat Noir es un proyecto de vino construido alrededor de un personaje con identidad propia. Fresco, el gato negro de la etiqueta, es quien mira, interpreta y comunica todo lo que representa la marca.
El nombre mezcla francés y espíritu porteño de forma natural. Tiene algo de jazz parisino, de bar de barrio y de clásico que siempre estuvo ahí. Esa combinación define su personalidad.
La inspiración nace de “El Gato Negro” de Edgar Allan Poe. Fresco transmite esa presencia intensa que genera intriga desde el primer momento. Cuando aparece, capta atención.
Detrás del proyecto hay una decisión personal real: dejar el mundo corporativo para construir algo propio, auténtico y con sentido. Esa historia atraviesa toda la marca y le da coherencia a su identidad.