En la marca de vinos Giaimo, el vino se cruza con el tarot y el arte de leer lo que viene. Cada botella guarda algo más que un gran vino: a través de un código QR entrega una tirada de cartas, y toda la colección lleva nombres que son formas de anticipar el futuro.
Mancia, del sufijo que significa adivinación, es el Malbec de carácter firme; Profecía, un Cabernet Sauvignon de estructura; Presagio, un blanco dulce; Augurio, un rosado de Pinot Noir; y Allegra, el espumante que celebra.
La etiqueta muestra distintos arcanos. Descorchar Giaimo es abrir una pregunta: no comprás una botella, comprás un ritual, una sobremesa distinta, un mensaje. En un mercado lleno de etiquetas que hablan de suelo y cosecha, Giaimo habla de destino. Ese es su diferencial