La frecuencia que armoniza la tierra, el tiempo y quien la disfruta.
Todo vibra. La tierra. El agua. Las células que componen el cuerpo humano y las moléculas que componen el vino. Nada está quieto: todo pulsa, todo resuena, todo responde.
432 Hz Wines nació de una certeza antigua que la ciencia moderna está apenas comenzando a confirmar: que la frecuencia con la que algo vibra determina la calidad de su expresión. Que hay notas que abren el corazón y otras que lo contraen. Que hay tunings que armonizan y otros que generan tensión. Que la diferencia, a veces, es sutil. Pero que lo sutil lo cambia todo.
En Mendoza, a la sombra de los Andes, en un suelo antiguo y una luz que dura más que en ningún otro lugar del mundo, elegimos elaborar vinos bajo la influencia de la frecuencia 432 Hz — la misma con la que vibra la Tierra, la misma que resuena con la proporción áurea, la misma que músicos de todas las épocas han intuido como la más armoniosa, la más natural, la más humana.
432 Hz es la frecuencia de la naturaleza. Nuestros vinos son su expresión más honesta
No es magia. Es física. Es biología. Es la convicción de que cuando algo se elabora en sintonía con las leyes naturales del universo, lo que resulta tiene una coherencia que se percibe — aunque no siempre se pueda explicar con palabras.